El sector editorial necesita estadísticas…actualizadas

Francisco Michavila

No es un secreto que el sector editorial vive días complejos. Los hábitos de entretenimiento y consumo de información de las nuevas generaciones van en contrasentido con las tendencias que más convienen a la venta de libros, en cualquiera de sus formatos.

La rivalidad entre el libro impreso y el libro electrónico aún no da tregua. El libro impreso sigue siendo parte protagonista de las estrategias de comercialización de las editoriales, mientras el libro electrónico solo ha logrado consolidar su posición en usos técnicos y académicos.

Los datos, que sin embrago deben acompañar a estas conclusiones, no son del todo fidedignos. Si hay algo que caracteriza a un sector como el editorial, es la falta de información…actualizada que permita ayudar y determinar tácticas para entender las tendencias y necesidades del mercado. Para muestra, 3 hechos.

La última edición de la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura fue en 2015. Hace 5 años. La página del Observatorio de la Lectura no se actualiza desde entonces. Ni siquiera tiene el logo de la nueva administración.

La Cámara Nacional de la Industria Editorial, la CANIEM, tampoco permite conocer datos actualizados sobre el desempeño editorial y comercial de las empresas del gremio. Se alcanza a recuperar en su sección de estadísticas tanto de producción, comercialización y facturación números del 2018.

Por último, el Centro Regional para al Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, mejor conocido como el CERLARC, en su sección del Ecosistema del Libro, tampoco permite visualizar las estadísticas de la región. El módulo aparece “En Construcción” con fecha de 24 de marzo de 2020.

En conclusión, el sector editorial podría emprender medidas correctivas para ayudar a las empresas y agentes del sector a entender mejor las necesidades del mercado. Portales de datos abiertos y encuestas nacionales y regionales más frecuentes podrían detonar innovaciones de impacto para beneficio de todos, incluidos los consumidores. Sin esto, se confirma el refrán popular: en casa del editor…información poco actualizada