Teorizando experiencias / experimentando teorías (un acercamiento a la sistematización)

Maryuri Goicochea

Durante estos 33 años de vida profesional en Biblioteca Nacional de Venezuela, he pasado por cambios drásticos, leves, fuertes, decisivos; transformaciones que han hecho de mí una persona exigente conmigo misma y enamorada de lo que hago. Desde joven me propuse metas concretas, de las cuales sólo algunas llegaron a feliz término, otras no corrieron la misma suerte y casi fueron olvidadas. Un logro sin precedentes fue la creación de una Sala de Lectura para niños, niñas y adolescentes dentro de las instalaciones de la Biblioteca Nacional de Venezuela, un sueño a dos manos y cuatro voces, vale resaltar que no es común una sala como esta en una Biblioteca Nacional.

Este transitar me ha permitido afirmar que la lectura y la escritura son ejes indispensables en todo el proceso de formación de los seres humanos e igualmente colaboran en un cien por ciento en la producción de conocimientos, tomando como punto de partida lo que la práctica nos va enseñando y lo que valiosamente aporta el dialogo de saberes de quienes conforman el proceso educativo.

Son las bibliotecas públicas espacios para leer más allá de los libros, esa interacción con la realidad cotidiana, la convivencia, el vivir el libro más allá de sus paginas es una experiencia que sin duda hay que plasmar en todos lados.

Para las bibliotecas públicas es un gran reto recuperar la memoria comprendiendo los hechos, las acciones y reflexionar acerca de lo vivido, constituye un verdadero desafío; hacemos muchas actividades, desarrollamos proyectos y tenemos muy buenas ideas que ejecutamos algunas con éxito y otras no tan exitosas, pero nuestra realidad es que todo este esfuerzo se difumina por el simple hecho de no ordenarlas, registrarlas, escribirlas.

Sin embargo, hemos realizado diversos intentos relacionados con el tema de la escritura, hemos avanzado utilizando recursos de registro como la sistematización, la cual esta vista por nosotros como la manera más asertiva que permite mejorar la práctica diaria y enriquecer la experiencia apoyándola con el conocimiento teórico.

En este sentido compartimos opiniones y posturas teóricas con Oscar Jara cuando nos dice: “que debemos convertir la sistematización en una herramienta realmente útil para entender y transformar nuestra realidad”. (2009)

Actualmente el trabajo cotidiano y sus urgencias, dejan pocos espacios para la reflexión y el aprendizaje colectivo. Y aquellos espacios de reflexión que existen, a menudo parecen lejanos de las prácticas concretas.

Por ello hemos venido ordenando y reconstruyendo las experiencias en materia de promoción de lectura, pues, si de algo nos dimos cuenta es que nosotros, en las bibliotecas públicas no partíamos de la teoría para desarrollar las actividades, nacían y se desarrollan de los saberes propios y de otras experiencias, amparadas por las líneas estratégicas de la institución. (Otro aporte de lo aprendido) esto le da fuerza al primer título a este texto teorizando experiencias.

A raíz de esto empezamos entonces a registrar, escribir y socializar el trabajo que realizábamos, investigamos y comenzamos a discutir, analizar o reformar lo que veníamos haciendo.

¿Cómo se dio el proceso? Primero epistemológicamente revisando conceptos, reflexiones teóricas, produciendo ideas, es decir generando conocimiento, luego nos fuimos detrás de la metodología y revisamos los procedimientos, las estrategias, las técnicas; hicimos de la observación una fortaleza y a partir de allí fue la innovación, con todo esa información recogida comenzamos a organizar las experiencias, a poner cada cosa en su lugar, a darle valor no solo al número, a lo cuantitativo, sino también a la calidad, a lo cualitativo, destacando que la información también se gerencia para ofrecer calidad.

Una estrategia exitosa para ponernos en marcha de manera formal y mostrar lo que ya se venía haciendo, fue la construcción en colectivo de 8 programas de promoción del libro, la lectura y escritura, programas que permitieron en primer lugar descubrirnos, organizarnos, construir colectivamente, responder a las necesidades de información, formación y recreación de nuestras comunidades de usuarios y al fin contar nuestra propia historia.

Nos trazamos metas que llegaron a feliz término, ejemplo de ello, las Cátedras de Lectura y Escritura Liliana Peraza y Cátedra de la Palabra en Escena José Luis Lugo, la elaboración de un banco de estrategias de promoción y animación a la lectura y escritura y por ultimo pero no menos importante, la creación de una Línea de Investigación en materia de promoción de lectura y escritura en alianza con el Centro de Investigación Bibliotecológica , bajo la premisa de que el bibliotecario y el promotor de lectura deben ser investigadores productores de conocimiento.

No queremos que la sistematización se ponga de moda o se convierta en una “receta”, sino una propuesta que debe ser adecuada y adaptada a cada grupo, en función de su experiencia, tiempos, recursos, etc., pero que puede facilitar no sólo la mejora de nuestras prácticas, sino el aprendizaje y despertar el sentido de pertenencia de todas las personas implicadas en la acción.

Esperamos, por tanto, poder contribuir con estas propuestas al fortalecimiento de nuestro rol como Bibliotecario Promotor de Lectura, mejorar nuestras experiencias en el campo de la intervención social, empoderarnos de espacios donde la lectura y escritura sean protagonistas.

Quiero cerrar invitándolos a leer mucho, individual o colectivamente, a seguir formándonos, investigando, a seguir creando y por qué no a experimentar con la teoría, perdamos el miedo a equivocarnos, pues allí está la magia de la creación apoyo esta moción con un pensamiento de C. G Jung: “El conocimiento descansa no solo sobre la verdad sino también sobre el error ”.