Bibliotecas y ODS. Buenas prácticas desde América Latina y el caribe

Sady Arturo Loaiza Escalona

Las bibliotecas se han convertido en epicentros del quehacer cultural y académico por excelencia. Es imposible no hablar de estas cuando hacemos un recuento de nuestro transitar por cualquier nivel académico o sencillamente con la presencia de múltiples actividades en torno al libro y la lectura en las comunidades.

Más allá de la visión que las bibliotecas son espacios custodios de libros, estas, hoy día juegan un papel fundamental en garantizar el acceso a la información a la población, este último un derecho casi tan fundamental como la vida. Es así, como la necesidad de acceder a la información y al conocimiento en toda la sociedad, va en ascenso, hermanada por la también necesaria actualización y acceso a las tecnologías de la información y comunicación y por ende allí las bibliotecas juegan un papel preponderante; contribuyendo a discernir ideas y matices necesarios dentro de una sociedad en continua evolución, fortaleciendo así el desarrollo de los países y por consecuencia un mundo mejor. Sin estos espacios el hombre no avanzará en sus investigaciones y diversos conocimientos.

En los últimos años, la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias IFLA ha pugnado por garantizar que se incluyan el acceso a la información, las TIC y la cultura como parte de la Agenda 2030 de la ONU. La referida agenda plantea 17 objetivos, con 169 metas de carácter integrado e indivisible, que se generaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Río de Janeiro en 2012 sustituyendo a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM, 2000), y que constituyen un conjunto de objetivos mundiales relacionados con los desafíos ambientales, políticos y económicos con que se enfrenta la sociedad actual. Son 17 los Objetivos de Desarrollo Sostenible destacados en este programa, todos ellos orientados a centrar esfuerzos para lograr cambios positivos en beneficio de las personas y el planeta. La estrategia regirá los programas de desarrollo mundiales durante los próximos años. Al adoptarla, los Estados se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables.

La IFLA siempre ha propugnado estas temáticas – los ODS son una forma importante de potenciar el acceso a la información y las bibliotecas como ha sido acordado por los gobiernos para cumplir los ODS, también la IFLA continuará promoviendo y desarrollando capacidades mediante diversos foros.

Cabe señalar que la Asamblea General de la ONU adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, por ser la misma un valioso plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia. 

Los Estados miembros de la Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirman que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible.

Son diversas las practicas que desde América Latina y el caribe se están ejecutando para el cumplimiento de dicha agenda que van desde la Capacitación para adquirir nuevas habilidades necesarias para la educación y el empleo, hasta la Investigación y aporte de datos necesarios para elaborar políticas de cambio climático.

 Las bibliotecas de América Latina y el caribe están comprometidas con los objetivos de desarrollo sostenible y más allá del cumplimiento paso a paso de estos el compromiso es con la comunidad en continuar siendo el espacio por excelencia de encuentro, de paz y sobre todo el más democrático de todos los lugares donde el hombre hace vida.