Compresión lectora, una habilidad impostergable

Sady Arturo Loaiza Escalona

El informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (por sus siglas en inglés) es un estudio que organiza regularmente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en diferentes naciones de los cinco continentes, con el objetivo de evaluar el rendimiento de los estudiantes relacionado con habilidad lectora, matemáticas y ciencias. 

La idea de llevar a cabo este trabajo es brindar datos que permitan comparar los avances – o retrocesos- de las naciones participantes en las áreas anteriormente nombradas. No obstante, aunque la prueba se realiza con alumnos, realmente está evaluando al sistema educativo en su conjunto. De esta forma, las naciones pueden mejorar, actualizar o modificar sus políticas educativas, de acuerdo con sus necesidades y requerimientos. Los exámenes son estandarizados y, desde el año 2000, se realizan cada tres años, como una forma de revisar conocimientos, aptitudes y competencias relevantes para el bienestar personal, social y económico, de acuerdo con los parámetros de la OCDE. 

Es importante señalar que la prueba pone énfasis en uno de los temas cada vez que se realiza. Por ejemplo, en 2000, se enfocó en lectura, en 2003 lo hizo en matemáticas y en 2006 en ciencias. Ese ciclo se repite cada tres años, lo que significa que, el último examen dio preponderancia, nuevamente, a la lectura.

Como dato curioso, se puede destacar que en las dos últimas ediciones ha quedado demostrado el dominio de países asiáticos, como China (en 2018 estuvo en primer lugar en comprensión lectora, ciencias y matemáticas), Singapur (en 2015 estuvo en primer lugar en comprensión lectora, ciencias y matemáticas y en 2018 ocupó el segundo lugar en las tres áreas), Corea del Sur (en 2018 estuvo de novena en comprensión lectora y de séptima en ciencias y matemáticas) y Japón (en 2018 ocupó el sexto lugar en matemáticas y quinto en ciencias). Mientras, que naciones como Estados Unidos, Rusia y Reino Unido se ubican más abajo en la tabla. Por su parte, las repúblicas de América Latica también se sitúan en los últimos lugares de la lista.

PISA y Léctimus

Aunque, evidentemente, las matemáticas y las ciencias resultan son de gran importancia (dos de los tres tópicos que evalúan las pruebas PISA), en el presente texto nos enfocaremos en el tema la comprensión lectora, por ser el área de acción de LÉCTIMUS, plataforma de lectura socio interactiva, desarrollada por la empresa mexicana y con presencia en América latina y el Caribe Tercer Escalón.

Veamos cómo ha sido la evolución de los países de América Latina considerando los resultados de las dos últimas ediciones del examen PISA, con relación al ítem de habilidad lectora.

En 2015, la prueba de habilidad lectora de PISA se realizó a estudiantes de 69 países y territorios (debemos tomar en cuenta que Hong Kong y Macao a pesar de pertenecer a la República Popular China, se contabilizaron aparte). En esa oportunidad, los diez primeros lugares fueron ocupados por Singapur (535 puntos), Canadá (527), Hong Kong (527), Finlandia (526), Irlanda (521), Estonia (519), Corea del Sur (517), Japón (516), Noruega (513) y Macao (509). América Latina apareció en una lejana posición 38, con Argentina (475 puntos, aunque solamente se tomó en cuenta Buenos Aires debido a irregularidades registradas en otras zonas del país); siguieron Chile en la casilla 42 (459 puntos), Uruguay en la 46 (437), Costa Rica en la 51 (427), Colombia en la 54 (425), México en la 55 (423), Brasil en la 59 (407), Perú en la 63 (398) y República Dominicana en la 66 (358).

La prueba PISA se volvió a realizar, de acuerdo con el cronograma de la OCDE en 2018 y, en esa oportunidad, participaron 78 países y territorios. El tópico de habilidad lectora estuvo dominado por: China (591 puntos), Singapur (569), Macao (558), Hong Kong (551), Taiwán (531), Japón (527) y Corea del Sur (526), ratificando el dominio del continente asiático y, por consiguiente, la importancia que da esta región del mundo a la puesta en marcha de planes eficientes de educación, los cuales otorgan la relevancia justa a la comprensión de textos. Los últimos tres lugares, para completar el top ten, los ocuparon: Estonia (523 puntos), Países Bajos (519) y Polonia (516). En relación con América Latina, aparecen Uruguay en la posición 58 (418 puntos), Chile en la 59 (517), México en la 61 (409), Costa Rica en la 63 (402 puntos), Perú en la 64 (400), Colombia en la 69 (391), Brasil en la 70 (384), Argentina en la 71(379), Panamá en la 76 (353) y en 78 (y última) República Dominicana (325).

Educación y progreso

Entre una prueba y otra, se aprecia un retroceso en los lugares ocupados por todas las repúblicas latinoamericanas. Argentina pasó del puesto 38 al 71, Chile del 42 al 59, Uruguay del 46 al 58, Costa Rica del 51 al 63, Colombia del 54 al 69, México del 55 al 61, Brasil del 59 al 70, Perú del 63 al 64 y República Dominicana del 66 al 78.

 En contraste con las naciones asiáticas, que se consolidaron en los primeros lugares, América Latina y el Caribe retrocedieron de manera notable. Esto puede indicar que en Asia el apoyo a las políticas educativas ha rendido frutos y sus estudiantes, progresivamente, han ido alcanzando la excelencia, lo que se traduce en un mayor desarrollo intelectual y académico. No es casualidad que China, Japón y el resto de los llamados tigres asiáticos avancen a enormes pasos hacia elevados niveles de progreso, ubicándose en importantes posiciones de desarrollo económico. 

PISA centra sus exámenes en alumnos de quince años, es decir, de la educación secundaria. Imaginen el gran potencial de los estudiantes asiáticos, quienes demuestran su preparación en cuanto a habilidad lectora, a la hora de llevar adelantes proyectos de investigación científica o social. Sencillamente, se trata de un talento humano que sorprende por la enorme evolución que ha tenido, gracias a la importancia que se ha dado a la temática educativa.

La relación entre enseñanza y progreso es innegable y, si América Latina quiere alcanzar niveles de desarrollo que la hagan salir del tercer mundo, es necesario que se adapte a las nuevas tendencias que existen para la formación del recurso humano. LÉCTIMUS puede facilitar a los ciudadanos de nuestros países a viajar en esa dirección.

Hasta hace unas pocas décadas, los países asiáticos que aparecieron en los primeros lugares de la lista, eran considerados subdesarrollados y su nivel de vida era precario. Por el contrario, hoy en día son ejemplos de superación. Desde luego, tuvieron que adecuarse a los nuevos tiempos e invertir en educación, formando un pueblo preparado, culto y motivado. 

Eso hace falta en América Latina y LÉCTIMUS es un recurso digital perfecto para abrir el camino que permita educar niños, jóvenes, hombres y mujeres deseosos de contribuir con el despegue imparable de sus naciones.

Desempeño Profesional y Compresión Lectora

Entre los diversos niveles de la estructura organizativa de una empresa, se espera que los empleados dominen las competencias lectoras para localizar información y usar estrategias con alto grado de conocimiento para resolver problemas. La comunicación escrita requiere análisis, conceptualización y síntesis de la información comprendida. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Georgetown, 80% de los puestos de trabajo requieren habilidades comunicativas, destacando entre ellas, la comprensión lectora (Carnevale & Smith, 2013). 

Los empleados sin dominio de habilidades básicas, entre las que destaca la comprensión lectora, generan pérdidas que alcanzan los 6 mil millones de dólares por año en todo el mundo. Esta problemática abarca casos tan sencillos como no entender señales de peligro, pasar por alto normas de seguridad e higiene industrial, no comprender políticas y procedimientos para interactuar con otras áreas de la empresa y no dar seguimiento puntual a indicaciones (Bertilda, 2010). 

 “En definitiva, la comunicación y la lengua están adquiriendo una importancia inusitada en las organizaciones. Un buen mailing vende, una carta elegante consolida imagen y un discurso persuasivo convence; al revés, un mailing torpe aliena al cliente, una carta con faltas de ortografía provoca risas y un discurso aburrido no hace ningún favor a la empresa. En este contexto, la inversión en lengua empieza a ser no sólo rentable sino también necesaria.”

La comprensión lectora y el pensamiento crítico son competencias genéricas que facilitan la toma de decisiones a nivel gerencial. Es una habilidad necesaria para interpretar información cuantitativa tomando en cuenta su contexto social, económico, cultural y político. (Infante, Coloma, & Himmel, 2012)

La contratación de personal con falta de competencias lectoras y la falta de habilidades comunicativas entre los mandos medios genera problemas en las empresas. (Hagler & Davis, 1990). En ese sentido, Dan Marinucci afirma que una comprensión lectora pobre impide que las empresas generen ingresos, ya que los trabajadores que no leen bien comenten más errores e invierten más tiempo que aquellos que entienden lo que leen (Marinucci, 2010). Por tal motivo son pertinentes las clases remediales de lengua.

La preponderancia del analfabetismo funcional sugiere que cerca del 65% de la fuerza laboral no es capaz de terminar una actividad, verificar el saldo de una cuenta bancaria o seguir una instrucción. Las compañías pueden incrementar la productividad de sus empleados invirtiendo en capacitación para el desarrollo de habilidades básicas, entre ellas la comprensión lectora (Barr, Nale, & Rauch, 1998).