Tecnología educativa: realidad y retos. Líneas de reflexión.

Luis Pereyra Zetina

Referentes contextuales

En diciembre de 2019, la población de Wuhan, China (Asia del Este) se convirtió en el epicentro sanitario del mundo, por la aparición de una nueva cepa del virus SARvs-COV2 (Coronavirus), cuyo mecanismo de transmisión, basado en la interacción social, potenció exponencialmente el contagio de las personas con la enfermedad COVID-19, que ha sometido al mundo, trastocando las formas de relación de los seres humanos en las esferas productiva, económica, social y cultural.

Hacer referencia a la pandemia COVID-19 es obligado porque, de manera abrupta, impactó en la interacción de los individuos, ya que los expertos en salud, definieron que el distanciamiento social es, hasta el momento, la mejor manera de contener la cadena de trasmisión del virus que ha mermado la salud de millones de personas y deteriorado la economía de países desarrollados, subdesarrollados y aquellos con economías emergentes, por la interrupción o ruptura de los procesos productivos, el comercio de bienes y servicios, los servicios financieros y, por supuesto, la suspensión de los servicios educativos. salud.gob.mx

Ante este inédito fenómeno sanitario, que ha obligado al aislamiento social y, ante la ingente necesidad de continuar con la dinámica socioeconómica para paliar sus repercusiones a nivel global; las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se han convertido en un dispositivo de primer orden para mantener relaciones de diversa índole en las esferas política, sanitaria, productiva, económica, financiera, social, comercial, laboral, educativa y personal; ya que una de su principales funciones es la “deslocalización” de las relaciones, caracterizada por la desaparición del espacio físico y por la mediación de un dispositivo digital (Computadora, teléfono inteligente, plataforma tecnológica, tabletas). Hoy día, se está construyendo en el mundo un nuevo paradigma de las relaciones sociales y formas de trabajo.

Ubicándonos en el ámbito educativo, considero pertinente aclarar que la incorporación de dispositivos tecnológicos al aula, sin una clara articulación a los fines formativos no es sinónimo de tecnología educativa, definida por la UNESCO como “el modo sistemático de concebir, [planear],aplicar y evaluar el conjunto de procesos de enseñanza y aprendizaje teniendo en cuenta los recursos técnicos y humanos y, las interacciones entre ellos como forma de obtener una más efectiva educación” (Torres y Cobo:2017) https://es.unesco.org/themes/education . En tal sentido, acciones como el diseño curricular, la planeación didáctica, el diseño de actividades de aprendizaje, el diseño de libros de texto, el diseño y desarrollo de recursos de aprendizaje son tecnología educativa, ya que crean entornos de aprendizaje para motivar al estudiante hacia el aprendizaje o a la realización de actividades que conduzcan a ello, a través de, estrategias, actividades y recursos de aprendizaje diversos y dinámicos que promuevan el trabajo colaborativo, con la finalidad de poner en juego la experiencia individual y social que le dé significado al aprendizaje con un fin educativo concreto. redie.uabc.mx

Realidad de la tecnología educativa.

En nuestro país, desde hace aproximadamente 30 años, las TIC fueron incorporándose al sistema educativo, con diversos niveles de integración y equipamiento en planes y programas de estudio, iniciando con la educación superior, decantando a los niveles de educación media superior y básica, como parte de la política educativa de ese entonces. Por otra parte, el desarrollo tecnológico acelerado, tanto en software como en hardware, produjo nuevos y mejores dispositivos tecnológicos que se incorporaron a la vida escolar, profesional y laboral, siendo los individuos más jóvenes (nativos digitales), los más aventajados en el uso de las TIC y sus dispositivos, creciendo día con día su uso por las posibilidades de comunicación y acceso a la información que ofrece.

En consecuencia, la incorporación de las TIC en planes y programas de estudio y en la práctica docente, la consideramos como una expresión manifiesta de concepción y aplicabilidad de la tecnología educativa, por la inserción de ellas con un fin educativo; sin embargo, en su aplicabilidad hemos observado diversos obstáculos en términos de Diseño curricular (incorporación del uso de las TIC como un contenido teórico), práctica docente (profesores analfabetas digitales), de infraestructura (equipamiento y conectividad escasos), que se convierten en un reto a enfrentar de manera inmediata. La pandemia que estamos viviendo ha puesto de manifiesto el, ya demostrado, potencial de las tecnologías de la información para eliminar distancias y representar socialmente al mundo como la aldea global, conceptuada por McLuhan en los años 80 del siglo pasado, y ser el medio para alcanzar los objetivos formativos propuestos para un determinado nivel de estudios.

Ante la contingencia sanitaria nacional, en días, el Sistema Educativo tuvo que reaccionar por las disposiciones de aislamiento social que fue aplicada para todos los niveles de estudio, “migrando temporalmente” el modelo de educación presencial a una modalidad en línea o a distancia para cumplir con el avance programático de los planes de de estudio, donde las TIC, la radio y la TV están jugando un rol preponderante; sin embargo, los contenidos educativos que se presentan revelan poca consistencia pedagógica en el diseño instruccional.

Más allá del momento histórico que vivimos y con una visión a largo plazo, el Sistema Educativo Mexicano, encara retos de primer orden donde la Tecnología educativa tiene mucho que aportar o resolver en materia de diseño curricular, actualización profesional e infraestructura tecnológica. 

Retos a enfrentar. 

  • Diseño curricular. En este rubro es urgente analizar la pertinencia de la inclusión de las TIC en el plan de estudios de Bachillerato como una asignatura, cuyos contenidos teóricos, actualmente, se abocan a la revisión de la paquetería de Office (procesadores de texto, hojas de cálculo, presentadores gráficos) y otros temas que, por la condición de nativos digitales de los estudiantes carece de sentido para ellos. El reto a enfrentar es que, el contenido referente a las TIC, debe ser transversal en el plan de estudios y relacionarse con las actividades de aprendizaje de otras asignaturas, a través del uso de las TIC con un fin de educativo, incluyendo el uso de simuladores, bases de datos, bibliotecas digitales, aplicaciones, juegos temáticos, etc. que contribuyan a la formación del perfil del egresado de bachillerato. 
  • Actualización profesional. Esta categoría refiere a la formación pedagógica que los profesores de bachillerato deben tener para la comprensión cabal de la práctica docente. Tomando como punto de partida su formación universitaria, carecen de un enfoque o visión pedagógica para su práctica docente, misma que van adquiriendo paulatinamente a lo largo de su ejercicio profesional; por lo tanto, es primordial diseñar programas de actualización profesional con un enfoque pedagógico, para los profesores de bachillerato que les permita diseñar estrategias de enseñanza y recursos de aprendizaje pertinentes con los objetivos formativos de los programas de estudio. 
  • Infraestructura. La incorporación de las TIC con fines educativos requiere de infraestructura que soporte la conectividad a internet . Según el Gobierno Federal, desde una perspectiva geográfica, solo el 25% del país está conectado. Por su lado, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares de INEGI, el promedio nacional de conectividad es del 52. 9%, es decir, que un poco más de la mitad de los hogares cuenta con acceso a internet, ello guarda una relación directa con el acceso a internet por zona Urbano – rural, donde el 73.1% de usuarios con 6 años o más corresponden a las zonas urbanas y en las zonas rurales solo el 40.6% tiene acceso. Asimismo, la encuesta revela que, a mayor nivel de escolaridad de la población es mayor el porcentaje de acceso a internet, en el caso de la Educación media Superior, el 88.5% de las personas con este nivel de estudios utilizan internet en comparación con la educación básica. que accede el 54.9% inegi.org.mx

A manera de conclusión.

La tecnología educativa está presente en el diseño y desarrollo de diversos productos académicos como puede ser un libro de texto, una biblioteca física o digital o una plataforma tecnológica que tengan una clara intencionalidad formativa; lo cual requiere de la participación de pedagogos o psicólogos educativos expertos en diseño curricular o diseño instruccional. En otro orden de ideas los profesores de educación media superior y superior requieren de formación pedagógica, como complemento a su formación profesional para mejorar su práctica docente y convertirse en tecnólogos educativos que les permitan el diseño de estrategias de enseñanza y aprendizaje innovadores que incluyan la utilización de la TIC vinculadas a los objetivos formativos. Finalmente el reto más complejo es el de la infraestructura tecnológica, en términos de la ampliación y mejora de la conectividad, porque recae en al ámbito de la política pública en materia de educación que garantice su mejora continua.